Diez consejos clave ante una prueba de alcoholemia

Conducir un vehículo habiendo ingerido previamente bebidas alcohólicas puede dar lugar, o bien a una sanción administrativa que podrá imponerse tras la tramitación del correspondiente expediente sancionador si se prueba que se rebasaban las tasas establecidas legalmente, o bien a una sentencia condenatoria penal por delito contra la seguridad del tráfico, si finalmente se acredita que se conducía con las facultades psico-físicas significativamente mermadas.

Son importantes las consecuencias de la negativa a someterse a la realización de las pruebas de alcoholemia pues el artículo 380 del Código Penal castiga como delito de desobediencia grave el hecho de negarse a someterse a las pruebas de alcoholemia, delito de desobediencia que está castigado con penas de 6 meses a 1 año de prisión.

Todo el mundo conoce la incompatibilidad entre la conducción y el alcohol, los riesgos y los dramas que la mezcla puede entrañar, lo que no quita que cualquier día nos veamos sorprendidos por un control de alcoholemia, situación en la que conviene estar informados. Le proponemos 10 consejos para saber actuar, ante el requerimiento de un agente, para someterse a una prueba de alcoholemia:

  1. Si le detienen los agentes de la autoridad, no se niegue a realizar la prueba de alcoholemia y menos aún intentar escapar. El artículo 380 del Código Penal lo castiga como delito de desobediencia grave.
  2. No intente engañar o convencer al agente de que usted no ha bebido; si tiene síntomas evidentes de haber ingerido alcohol, con ello sólo empeorará la situación.
  3. Si tras una primera prueba usted da positivo, tiene derecho a realizar una segunda. Además tiene derecho a contrastar los resultados mediante análisis de sangre o análogos.
  4. No fume antes de la prueba, ni entre la primera y la segunda, porque por su composición, el humo o el mismo aliento pueden alterar los resultados.
  5. Si está tomando algún medicamento o fármacos hágalo saber.
  6. Haga constar cualquier anomalía que observe en la realización de la prueba o en el funcionamiento del aparato, así como si va acompañado, para que se recoja en el atestado.
  7. Si alguien viaja con usted y no ha bebido alcohol, puede someterse a la prueba para hacerse cargo del vehículo y evitará los gastos de la grúa.
  8. Los agentes pueden inmovilizar y retirar el vehículo por medio de una grúa y, en el peor de los casos, detenerle y trasladarle a dependencias policiales, siempre que el resultado fuera positivo.
  9. A Usted le asiste el derecho a no declarar. No obstante, si decide hacerlo, hágalo en presencia de un letrado, porque el velará para que todo se realice con las debidas garantías.
  10. Y, sobre todo, no beba nunca si piensa conducir. La ingestión de alcohol por encima de los límites es uno de los factores más peligrosos para la circulación, por el riesgo de accidentes que entraña.

 

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